Extremadura Termal
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Extremadura Termal

Naturaleza, gastronomía, patrimonio, cultura, diversión y bienestar conviven en los centros extremeños

Tradicionalmente las estaciones termales han sido lugares a los que la gente acudía solo para paliar dolencias y cuyas instalaciones carecían del atractivo que sí puede tener un hotel de primer nivel. Pero los tiempos han cambiado y con ellos las tendencias viajeras, haciendo que el turismo de salud se convierta en una opción más a elegir entre las múltiples alternativas de viajes. Por todo ello, los balnearios de hoy poco tienen que ver con los centros termales de finales del s.XIX, como demuestran los seis centros que forman Extremadura Termal: Alange, El Raposo, Salugral Termal Resort, Brozas, Fuentes del Trampal y Baños de Montemayor.
Lejos de lo que muchos piensan, la actividad termal no tiene por qué ser algo estacional. A lo largo de todo el año, los balnearios extremeños acogen a todo tipo de viajeros y, a diferencia de los destinos de ‘sol y playa’, la climatología no es condicionante para tomarse unos días de descanso en un destino tan rico y de paisajes tan diversos como Extremadura. 
Cada vez son más los viajeros que eligen un centro termal para disfrutar de unas merecidas vacaciones. Y no solo por motivos de salud, sino que el ocio y el entretenimiento se convierten en el motivo principal de esta elección. Naturaleza, gastronomía, patrimonio, cultura, diversión y bienestar conviven a la perfección en los centros extremeños, permitiendo disfrutar no solo del balneario, sino del destino en el que se encuentra, en un sentido amplio.
En el caso de Extremadura Termal, los edificios en los que se ubican sus balnearios cuentan con equipamientos de primer nivel. “Durante los últimos ocho años hemos ido renovando las instalaciones de nuestros centros”, ha afirmado uno de los portavoces de Extremadura Termal, Álvaro Cortés, quien apunta, además, que “algunos de ellos cuentan ya con la certificación de la Q de Calidad, algo que contribuye enormemente a incrementar la calidad de la oferta hotelera extremeña”.
Otro de los atractivos de Extremadura es su alto valor patrimonial. Algunos de sus centros fueron construidos en época romana (siglos II y III a. C), como Alange, cuyas termas están declaradas Patrimonio de la Humanidad, y Baños de Montemayor, en cuyo interior se encuentra un pequeño museo en el que se exponen antiguas ‘pilas’ o bañeras. El resto de balnearios se ubica en edificios y emplazamientos de finales del siglo XIX, y han llegado hasta nuestros días pasando de generación en generación gracias a una impecable gestión familiar. 
El perfil de usuario ya no responde a los parámetros habituales para este tipo de centros: persona de avanzada de edad, con algún tipo de dolencia y que acude solo por motivos de salud. Ahora los balnearios ofrecen estancias y tratamientos para jóvenes que se desplazan en pareja, con la familia o con amigos, donde, además, se presta especial atención a los niños, para quienes existen programas especiales y adecuados a su edad.  www.extremaduratermal.com